Póker

A veces solo me pregunto que sería de mi existencia si no existieran los que me rodean. Puedo decir que sus siluetas no son más que un tramo de vida disgustado entre toda la mierda que conlleva vivir en la mierda. Tal vez, solo son un ente pasajero arrastrando una supervivencia sin sentido. Digo, si realmente todo esto tiene sentido. Saber que no todos son como deberían ser, solo es cuestión de ellos saber eso ¿no? Si alguna vez me dijeron que yo era un ser de esos especiales, era porque seguramente no se equivocaba aquel viejo maestro forrado de canas. Puedo decir que no basto de experiencia para saber de todo, pero las cosas que sé, simplemente las he vivido. Bueno...no todo. Dime tú, si no te ha dado esta sensación de que algo pasa, o ya ha pasado o que puede pasar. Es este 'tic' como sobrenatural. Tal vez podemos llamarlo, ¿presentimiento? Y luego de estar 'persiao' simplemente pasa...Como jode eso. Tal vez ya estoy 'curá de espanto' con todas esas experiencias que si he tenido por esto. No voy a quitar el hecho de que sea mujer, y que digan por ahí que a veces las mujeres saben todo. O lo saben, o lo presienten. O lo exageran. Si eres mujer y estás leyendo esto, ya se que asentiste con la cabeza en eso de exagerar. Sabes que pasa. Es parte de nuestra naturaleza.

Ciertamente he tenido amistades que me han dicho en respuesta a mis problemas emocionales algo como 'Drop it and Move on'. Que bonito suena ¿verdad? Pero no es bonito cuando tienes que hacerlo. Es otra de las mierdas que jode tu lista de tranquilidad. Es increíble como sabes lo que tienes que hacer, pero alguien más te lo tiene que decir para que lo tomes en cuenta. Creo que eso es parte de ser humano.

Cuando aquel día tome la decisión de deshacer por completo una parte de mi vida, pensé que hacía lo correcto. Ya eran muchos los problemas y los ataques de asma que me provocaba tener que discutir con su mera presencia. Tal vez solo buscaba discutir porque ya tenía algo más placentero como pasatiempo cuando lograba escaparme de su furia diabólica. Desde entonces, disfrutaba de la libertad obligatoria en otros mundos juveniles. Eso de reírme hasta llorar, o simplemente hablar de temas controversiales, era hermoso. Por mi cabeza solo pasaban ideas extremas como irme lejos y cambiarme el nombre. No sé. Adoptaría algo como 'Bárbara', o 'Vanessa', algún nombre de buen rango sexual de tan solo pronunciarlo. Solo eran ideas. Mientras tanto, inundaba mi teléfono celular con las mierdas más patéticas del universo. Probablemente, las contestaba o solo las ignoraba mientras yo hacía de las mías en no se dónde. No puedo decir que yo le era la única que actuaba como 'cabrona' cuando quién sabe si en el otro lado pasaba lo mismo.

Los días de deleite se hacían cada vez más profundos en la vícera de la confusión. Inventaba pretextos para permanecer aislada y quedarme transitoriamente en aquel paraíso. Los hombres simplemente eran una vida de plenitud y puro 'reguero' ante todo. Eso me encantaba. A pesar de que tengo todo el instinto femenino del mundo, y que soy muy 'pulcra', por primera vez en mi vida no dudé en adquirir todas las bacterias que habitaban aquel ambiente demócrata. Ya era otra persona la que entraba en mi sistema para entonces, y estaba enamorada de simplemente serlo.

En algún momento él me dijo que no todo podía ser como otro quisiera, sino como yo deseara. También que a pesar de las dificultades de la vida es mejor mandar todo al carajo y vivir de acuerdo a tu gusto y responsabilidad. Pero...¿era mi responsabilidad entrar en sentimientos? Tal vez sí. Quién diría que después de todo, aplicaría la matemática, y que mis cálculos no saldrían muy bien. Ahora tengo un rompecabezas mental y no encuentro las malditas piezas correctas. Pensar que puede ir bien experimentar nuevas aventuras  no es suficiente cuando lo que único que expulsa tu corazón son diarreas. Y se supone que bombée sangre ¿no? Pues es tan simple como ir a una tienda a comprar paletas y que de todas escojas una, pero de esa, existan dos sabores que te encantan. Solo tienes para comprar una. ¿Y ahora? Aquí entra el caos. Seguramente solo pensarás en la que más te deleite, en la que puedes disfrutar de su sabor, de su olor, de su dulzura... Pero, cuando termines, pasará por tu cabeza no haber comprado la otra. Qué mierda. Así mismo es todo. Tomar decisiones cuando tienes tan poco, por lo más satisfactorio, y que luego te preguntes si lo hiciste bien, o si fue suficiente.

Lo más hipocrita que de momentos pasa, es saber lo que quieres pero optar por no hacerlo, o decirlo. Es evidente el ejemplo que muestra cuando dice que las cosas pueden mejorar y hacer de mí una parte importante de su vida, blah, blah, blah... Cuando digo que sé las cosas es por algo, y ciertamente siempre negó comentar nuestra vida con su tormentoso pasado. Si de mentiras habla, que no juegue mucho con eso, porque para mentirosa yo. Me encantaría a veces grabar esos momentos cuando hace de mi un desastre pasional y vuelve a inundarme de mierdas patéticas, mientras todavía estamos fuera de un mero estado civil. Es que es increíble como las situaciones bailan a tu espalda y yo tan pendeja que me hago la pendeja. Así mismo como se oculta lo más doloroso, debajo de la manga siempre hay opciones. Y créeme, yo si tengo las mías. Tal vez no tan eficientes como esos jugos vaginales, pero tan satisfactorios como fumarte un cigarrillo después de un buen sexo. Eventualmente lo que tenga que pasar, pasará. Si me voy a joder, pues que se joda.

Puedo decir que las cartas las siempre las tengo yo sobre la mesa, y yo solo sé que ocultan. Total, a fin de cuentas solo soy parte de un jueguito más de la vida, del cual voy a reírme mientras pueda.

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